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Glaucoma es un grupo de enfermedades en las cuales el nervio óptico sufre un daño de una forma muy característica. La persona que padece glaucoma suele experimentar una pérdida asintomática y lentamente progresiva del campo visual. Es por dicha razón que a esta enfermedad se la solía llamar, (en tiempos donde el tratamiento no era tan eficaz como actualmente), “el ladrón silencioso de la visión”. La presión intraocular (PIO), suele ser el factor de riesgo más importante, aunque no el único, para el desarrollo de la lesión glaucomatosa. Los valores de PIO capaces de provocar daño en el nervio óptico y, por ende del campo visual, varían de persona en persona no existiendo un límite de presión neto dónde separar los que están a salvo de los que no. Se considera -como dijimos, dentro de un amplio margen – que cuanto mayor es la PIO más la posibilidad de tener glaucoma.

Existen grupos de personas que están proclives a desarrollar glaucoma en uno o ambos ojos y, por lo tanto, deben realizar controles más frecuentes:
 

  • Mayores de 35 años que no hayan realizado un examen ocular en los últimos años

  • Personas con familiares directos con glaucoma

  • Personas que le hayan tomado alguna vez la presión intraocular y le hayan dicho que era alta

  • Miopes (mayor a 5 dioptrías)

  • Pacientes medicados con corticoides (en cualquiera de sus formas de administración)

  • Personas que hayan sufrido un golpe en el ojo

  • Diabéticos